viernes, 19 de junio de 2020

Legendarios barcos que ya sólo navegan en el recuerdo

Foto. El Calypso navegando en sus tiempos de esplendor. Autor. Wikipedia.

Algunos barcos con mucha historia en sus cuadernas han desaparecido victimas de la desidia humana que ha sido incapaz de conservarlos para la posteridad. Son innumerables los casos de barcos que han adquirido mayor o menor fama que han sucumbido al soplete de oxicorte.

Esta no es una cuestión de tiempos pasados que la evolución de la sociedad haya eliminado. Aún hoy el patrimonio marítimo salvo honrosas excepciones sigue siendo objeto de poca atención conservadora.

En estos días hay dos caso especialmente sangrantes que se hicieron famosos en sendas series de televisión de mucho éxito en los años 70 y 80 del siglo pasado que se encuentran moribundos y abandonados a punto de ser despedazados en un rincón olvidado. Se trata del Pacific Princess, el barco de la serie “Vacaciones en el Mar” y el Calypso, el famoso barco de investigación del Comandante Jaques Ives Cousteau, desde el que rodó todos sus documentales sobre el mundo submarino

En lo que concierne al Pacific Princess, el barco de la serie Vacaciones en el Mar está escorado esperando su desmantelamiento. Su historia vital tremenda, digna de la mejor de las series de acción, incluyendo televisión, drogas, quiebras y demás.

La compañía propietaria del barco, la española Quail Cruises, no ha podido saldar sus deudas contraídas, por lo que ha vendido el buque a la empresa turca de desguaces Cesam Gemi Sokum. En 1998, ya este mismo navío, que entonces tenía otros propietarios, fue paralizado en el puerto de Pireo (Grecia) por su vinculación con una red de tráfico de drogas que conectaba el norte de África con Europa.

El barco de Cousteau, el Calypso fue el buque de investigación de Jacques-Yves Cousteau, uno de los más importantes investigadores del océano. Equipado con las más innovadoras tecnologías de la época, durante los años 60 y 70 este barco se convirtió en un icono de la investigación oceanográfica, a través de los numerosos documentales filmados durante sus viajes.

Fue construido por los astilleros Ballard Marine Railway Company de Seattle, Washington. Pertenecía a la primera serie de la clase BYMS, y fue puesto en grada el 12 de agosto de 1941 con la designación BYMS-26, botado el 21 de marzo de 1942, fue asignado a la Royal Navy en febrero de 1943 con el numeral HMS J-826 y destinado al servicio activo en el mar Mediterráneo, fue re-numerado como BYMS-2026 en 1944, puesto en reserva en Malta y finalmente, dado de baja en el registro naval en 1947.

En enero de 1996 el Calypso se hundió en el puerto de Singapur, tras colisionar con una barcaza. Pese a poder ser reflotado, ese accidente fue el inicio de una serie de litigios, tanto por la propiedad del buque, como por quien debía hacerse cargo de las reparaciones. Mientras tanto, el buque estuvo 10 años en el puerto de La Rochelle (Francia), degradándose aceleradamente.

Finalmente, en el año 2005 el Calypso pasó a ser propiedad de la Fundación Cousteau. En el 2007 se inició su reconstrucción en los astilleros Piriou, en la localidad Francesa de Concarneau. Desde el año 2009, dicha reconstrucción está suspendida por falta de financiación y el esqueleto del Calypso espera la declaración de patrimonio nacional, para acceder a los fondos públicos que supondrían su salvación, petición que fue aprobada en 2013.

En marzo de 2016 el Calypso es embarcado en un buque mercante rumbo a unos astilleros especializados en la ciudad de Izmir en Turquía para emprender la tan necesaria restauración con un coste de 10 millones de euros.

Mas las desgracias del Calypso aun no han terminado, el 12 de septiembre de 2017 en pleno proceso de restauración del casco de madera del buque, se produjo un incendio que destruyó algunas de las nuevas partes de madera que se le habían instalado, dilatando aún más en el tiempo las obras.



miércoles, 10 de junio de 2020

La naupatía o mal de mar un inconveniente molesto pero superable

Foto. El mareo por movimiento es un trastorno del equilibrio que padecen la mayoría de las personas que navegan.

La naupatía, el mal del mar, el mareo, son términos utilizados para definir un efecto fisiológico que sufren los seres humanos cuando permanecen en una embarcación.

Pocos son los afortunados, que se han hecho a la mar y nunca han pasado por esta experiencia. Marearse es uno de los efectos adversos que produce el embarcarse, sin embargo, como una respuesta del cuerpo que es, puede someterse a análisis y se evitado y combatido, con mayor o menor eficacia. Una de las mejores descripciones que se han hecho de este mal de los marineros es obra de Isidro Martí, Patrón profesional y profesor de Náutica, en cuyos trabajos se basa este artículo.

El mareo por movimiento es un trastorno del equilibrio que padecen la mayoría de las personas que navegan, y la sufren, la han sufrido o la sufrirán todo tipo de navegantes. Sólo se conocen contadísimas excepciones de personas que nunca se hayan mareado, a las que no hay que confundir con las que ya no se marean, después de haberse habituado al movimiento, pero que en sus inicios sí que lo sufrieron. Afecta al sentido del equilibrio y a la orientación espacial.

 Los efectos iniciales pueden variar de una persona a otra. Suele iniciarse con una sensación de incomodidad, seguida de un claro desinterés por lo que ocurre, excesiva salivación y eructos, y somnolencia con bostezos continuados.

Las cosas se complican cuando ya aparecen las náuseas, la palidez, el sudor frío, desencadenándose los vómitos definitivos más o menos violentos, con un cuadro final de postración y aletargamiento.

En las primeras horas o días de salir a la mar, si encontramos malas condiciones meteorológicas o sobre todo mar de fondo y hace tiempo que no navegamos, es habitual que nos afecte el mareo hasta que nos amarinemos.

Según las guías médicas, las personas que se marean deben seguir un tratamiento preventivo con antihistamínicos o parches de escopolamina, bajo prescripción médica. En España, es sin duda la Biodramina el medicamento estrella que todo navegante ha utilizado en alguna ocasión. Se puede adquirir con cafeína para paliar los efectos secundarios del medicamento que producen sueño si se requiere atención o se ha de colaborar en la navegación.

 El mayor peligro del tripulante mareado es la caída por la borda. El mareo suele aparecer con mal tiempo y con escora pronunciada, por lo que un navegante mareado es una víctima potencial. El patrón y el resto de la tripulación se encargarán de sujetar al afectado, o sencillamente le prepararán un balde para que pueda devolver con comodidad. Todo el mundo en cubierta debería llevar arnés cuando las condiciones son malas, pero hay que recordar que un tripulante mareado suele salir disparado del interior, sin arnés, con unas ansias inmensas de lanzarse a la borda y vomitar.

Si el tripulante no está definitivamente mareado es un buen consejo darle tareas sencillas en cubierta. Llevar el timón es una de ellas. Esta casi nunca suele fallar si los síntomas todavía no son muy graves. Ayuda a distraerlo, y los que es mejor, a fijar la vista en el horizonte, lo cual ayuda a equilibrar toda la caótica información que están recibiendo sus sensores. Si el tripulante es incapaz de realizar cualquier actividad, es conveniente tumbarlo sobre una litera a sotavento, en el lugar más estable del barco. Se ha de luchar contra la manía que tienen de quedarse en cubierta.

 Otra cosa es cómo se reacciona frente al mareo. Las primeras veces deja fuera de combate, pero uno se va acostumbrando. Algunos navegantes no es que no se mareen, sino que se han acostumbrado a trabajar estando mareados. Y aquí un aliado excelente es la responsabilidad. Cuando se es patrón, o jefe de guardia, o responsable de otros tripulantes, frente al peligro o el mal tiempo, el mareo se pasa de golpe, o sencillamente se ignora. Un factor del que no hablan las guías médicas es del contagio. El mareo es contagioso, y cuando un tripulante vomita, varios suelen ir detrás. 

 Varios son los factores de riesgo que influyen en el mareo, como son: la edad, los niños son más proclives mientras que las personas mayores de 50 años se marean menos. También son importantes los antecedentes familiares, así como el hambre, es mejor tener siempre algo en el estómago. Por otra parte, son factores que fomentan su aparición el alcohol, bebidas ácidas y lácteos, ninguna bebida es más recomendable que el agua mineral. La ansiedad, temor o miedo también ayudan, así como la presencia de humos y olores (cigarrillos, gasóleo, etc). Por último también facilitan la aparición del mareo el frío, una mala ventilación y la resaca, indigestión, acidez o fatiga 24 horas antes de iniciar la navegación.

Cabe señalar que la editorial francesa de publicaciones marítimas Marines Editions ha editado recientemente, un nuevo e interesante estudio sobre el mal de mar o naupatía, comúnmente conocida como "mareo". Guy Le Moing, el autor, realiza un completo repaso de los diferentes aspectos de este interesante e importante asunto. Trata de las causas, de su tratamiento real y fantasioso, realiza un repaso histórico, analiza cómo se ha tratado el asunto en la literatura, enumera algunos inventos tecnológicos para intentar paliar esta dolencia y más cuestiones, todas muy interesantes.

Las consecuencias de la naupatia han sido trágicas en numerosas ocasiones. Por ejemplo, muchos soldados fallecieron en el desembarco de Normandía al no ser capaces de comportarse conforme a las normas bélicas por culpa del malestar con el que llegaron a las playas.


jueves, 4 de junio de 2020

La náutica de recreo avanza en la desescalada

Foto. Continúa la progresiva desescalada para la náutica de recreo en aquellos territorios de la provincia o unidad territorial que se encuentren en las fases II y III

Con fecha de 1 de junio, se ha publicado en el BOE la Orden SND/487/2020, donde se recoge la normativa que estará en vigor durante las fases II y III de desescalada y que da continuidad a la respuesta que la Dirección General de la Marina Mercante hizo al planteamiento de la asociación del sector ANEN para incluir la práctica de la navegación de recreo o deportiva, gradualmente, desde la fase 0 del Plan del Gobierno para la Transición hacia una Nueva Normalidad.

Según la nueva Orden SND/487/2020, se introducen las siguientes novedades, con respecto a la anterior , publicada el pasado 9 de mayo:

FASE II o intermedia, aplica a los territorios de la provincia o unidad territorial de referencia que hayan superado la fase I, así como en el ámbito territorial de cada una de las islas de las Comunidades Autónomas de Illes Balears -a excepción de los territorios sobre los que se acuerde la progresión a la fase III o avanzada- y Canarias:

  • Navegación y otras actividades náuticas de recreo de carácter privativo: se permite la navegación de recreo a todas las personas que se encuentren en la misma provincia, isla o ciudad autónoma en que esté amarrada la embarcación. Se incluyen todas las actividades náuticas de recreo, sin más limitaciones que las que rijan con carácter general, como pueden ser las de carácter territorial y la adopción de las medidas sanitarias de prevención.

La ocupación a bordo se amplía al 75% de las personas autorizadas en los certificados de la embarcación, salvo que se trate de personas que conviven en el mismo domicilio en cuyo caso se podrá alcanzar el 100% de ocupación. En todo caso, el número de personas a bordo de la embarcación no podrá exceder de 10.

En el caso de las motos náuticas, solo podrá ocuparla una persona a bordo, salvo que se trate de personas que residan en el mismo domicilio, en cuyo caso no podrán superar el número de plazas autorizadas por el fabricante de la misma.

  • Chárter náutico: se podrán alquilar, incluido en arrendamiento náutico, embarcaciones de recreo, motos náuticas y artefactos náuticos de recreo, por parte de personas que se encuentren en la misma provincia, isla o ciudad autónoma en la que se hallen las empresas de alquiler. Se aplicarán las mismas limitaciones sobre el número máximo de personas a bordo de embarcaciones y motos náuticas que rigen para la navegación privativa en esta fase.

  • Prácticas de navegación para la obtención de títulos de recreo que requieren del uso de embarcaciones: todas las personas a bordo deberán hallarse en la misma provincia, isla o ciudad autónoma en que esté amarrada la embarcación. La ocupación no podrá superar el 75% de las personas autorizadas en los certificados de la embarcación, sin que en ningún caso se pueda sobrepasar el número de alumnos especificado en el artículo 15.8 del Real Decreto 875/2014, de 10 de octubre, por el que se regulan las titulaciones náuticas para el gobierno de las embarcaciones de recreo.

  • En todos los supuestos anteriores, la navegación se limitará a las aguas adyacentes de los territorios de la provincia, isla o unidad territorial de referencia, siempre que no se superen las limitaciones o restricciones contenidas en los respectivos certificados, documentos o títulos de los buques y embarcaciones de recreo, las motos náuticas y los artefactos náuticos de recreo, así como de las personas tituladas que los gobiernan

La nueva Orden SND/487/2020, se refiere también, en su artículo 4, al Transporte turístico de pasajeros, y determina que en los territorios que pasen a fase II, los buques y embarcaciones dedicados al transporte turístico de pasajeros, que no sean buques de pasaje tipo crucero, podrán navegar y fondear en las aguas adyacentes de dichos territorios. En la Comunidad Autónoma de Illes Balears, la ocupación para este tipo de buques no podrá superar el 50% del número máximo de pasajeros que figure en sus certificados.

FASE III: ya se autorizan las actividades náuticas de recreo, sin más limitaciones que las que rijan con carácter general, como pueden ser las de carácter geográfico y la adopción de las medidas sanitarias de prevención.


jueves, 28 de mayo de 2020

El cálculo de la longitud, un persistente problema para los antiguos navegantes

Foto: Durante la edad de oro de la navegación a vela determinar la longitud exacta fue el principal problema para los navegantes.

Establecer y conocer la longitud correcta fue durante muchísimos años un auténtico quebradero de cabeza para los navegantes que provocó innumerables pérdidas de buques y mercancías por no poder determinar la situación exacta.

Para hallar la situación exacta en la mar es imprescindible conocer con exactitud la hora del lugar en que se encuentra la nave y la hora de referencia en un punto concreto conocido de antemano, sin estos dos datos es imposible determinar la longitud.

En nuestros días es un cálculo que resulta fácil, basta con un reloj de pulsera, sin embargo hasta la segunda mitad del siglo XVIII no se habían construido cronógrafos que aguantasen las inclemencias que la mar somete a todos los aparatos instalados a bordo de un buque.

La longitud se define como el punto en que corta un meridiano el ecuador o cualquier otro punto de un paralelo de latitud norte o sur, al ser la tierra redonda el ecuador es un círculo de 360º, como además el día tiene veinticuatro horas, si dividimos los 360 grados entre 24 horas sabremos que a cada hora de diferencia le corresponden 15 grados.

La hora local de un punto cualquiera se puede saber observando la posición del Sol, pero los navegantes necesitaban tener también la hora de un lugar de referencia en tierra, la que luego fue la hora universal por convención de un meridiano cero, para saber a cuánta diferencia horaria se encontraban.

Para mayor equívoco, hasta que se definió de forma internacional un meridiano cero se tomaban referencias de diferentes lugares pues entraban en juego divisiones políticas, estrategias de poder y argumentos culturales.

Inicialmente, dado el poderío de la armada española se pusieron como tal los meridianos que pasaban por diferentes partes de España, Francia tenía el suyo, Inglaterra también y como en ese siglo su predominancia iba en aumento definitivamente quedó como meridiano cero el que pasa por Greenwich, con 180 grados hacia el este y el oeste hasta cubrir todo el globo.

Hacia el año 1735, John Harrison, un relojero inglés desconocido y fuera de los círculos eruditos de Londres logró construir el primer cronómetro que reunía las características necesarias para superar los problemas de a bordo. No se parecía en nada a los relojes de péndulo convencionales, utilizó diferentes materiales para contrarrestar las dilataciones y presiones.

Sin embargo, la fama y el reconocimiento tardaron en llegar, sus prototipos denominados H-1 (Harrison-1) H-2, H-3, H-4 y H-5 se vieron inmersos en todo tipo de problemas burocráticos y de envidias causados por el Consejo de la Latitud, organismo oficial que debía aprobar los trabajos sobre el tema y era el encargado de conceder un premio en metálico a aquel que fuera capaz de solucionar la cuestión del cálculo de la longitud.

Sin embargo, finalmente la suerte le sonrió y en el año 1772 el rey Jorge III tomó bajo su protección a Harrison y a su hijo en contra de la opinión del consejo y más tarde, en julio de 1775, el capitán Cook a bordo de su “Revolution” dio el espaldarazo final al aparato al denominarlo en su diario de navegación “nuestro buen amigo el reloj” y “nuestro guía infalible” durante el viaje que realizó al Sur del Pacífico.

Harrison falleció en marzo de 1776 consolidando un fama de sufridor entre los relojeros ingleses al haber pasado gran parte de su vida buscando la solución a un complicado problema y aguantando a unos torciteros burócratas que no querían que consolidase sus inventos.

Su invención y desarrollo abrió a la marina inglesa los caminos del mar y le permitió hacerse con el dominio del mismo que mantuvo a lo largo de casi doscientos años.

De hecho, ninguno de los países que pugnaban con los británicos por el dominio de los mares, principalmente españoles y franceses pudieron lograr desarrollar un cronómetro que pudiera igualarse al de Harrison, lo que apartó a estas potencias de poder consolidar el dominio sobre los mares.


jueves, 21 de mayo de 2020

Hub empresarial crea una lanzadera Dénia-Ibiza para fomentar la navegación en barco privado


Foto. Las peticiones de usuarios para alquilar un barco en la costa valenciana para viajar a las Baleares han aumentado en más de un 100% respecto de años anteriores.

Todos los veranos son muchas las embarcaciones que aprovechan la proximidad de las islas Baleares para realizar una travesía, que en su distancia más corta, de Dénia a Ibiza, supone aproximadamente 8 horas a vela y menos de 3 horas en barco a motor.

Esta semana una plataforma de alquiler ha llegado a acuerdos con propietarios de la zona para crear una experiencia que permita a los clientes disfrutar de 3 o 4 días en Ibiza y Formentera saliendo directamente desde Dénia. El usuario final sólo tiene que llegar hasta el puerto de embarque y subirse a bordo de su barco de alquiler, donde la tripulación ya habrá preparado las provisiones necesarias para que durante varios días el contacto con tierra sea mínimo. Tanto el embarque como el desembarque se producen en la misma marina.

Según datos de la plataforma internacional de alquiler de barcos, apoyada por el hub de emprendimiento Marina de Empresas que impulsa Juan Roig en València, en las últimas semanas está creciendo el número de usuarios interesados en alquilar una embarcación para disfrutar de las Baleares, y evitar con ello el traslado en avión. De hecho, las peticiones de usuarios para alquilar un barco en la costa valenciana se han incrementado en más de un 100% respecto de años anteriores en su plataforma.

En palabras de su director general, Jaime Vara: “Este verano el turismo náutico nacional será clave para el sector. Las islas suponen un atractivo único en el mundo, y muchos clientes consideran que llegar en su barco de alquiler es una opción idónea, teniendo en cuenta la situación excepcional en la que nos encontramos y la necesidad de limitar los contactos en los desplazamientos. Asimismo, es también una travesía muy agradable.”

El distanciamiento social ha adquirido una importancia fundamental y, tomando esta variable como referencia, el alquiler de barcos se muestra como un sector de riesgo muy controlado, ya que el contacto con otras personas está muy limitado.

Muchos propietarios de embarcaciones de alquiler, con base en los diferentes puertos de la Comunidad Valenciana, están muy expectantes con la temporada de este año. “Nuestros proveedores confían en que desde la segunda quincena de julio la demanda de cliente nacional cubra e incluso supere la bajada del navegante extranjero”, declara Jaime Vara.

La Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN) ya ha puesto a disposición de las empresas un protocolo de protección y prevención para recuperar la actividad en el sector náutico y ofrecer prácticas seguras frente al Covid 19. También se está difundiendo una guía de prevención para usuarios finales.


jueves, 14 de mayo de 2020

El sector náutico solicita al Gobierno medidas urgentes ante el desplome del mercado


Foto. Hasta abril de este año, se han matriculado en España 1.003 embarcaciones de recreo frente a las 1.600 registradas en el mismo período del año pasado. Sólo el mes de abril registra una caída del -77% del mercado náutico.

El mercado náutico sigue cayendo como consecuencia de la crisis sanitaria del COVID’19, el mes de abril arroja datos alarmantes con una caída de las matriculaciones del -77% (-37,3% en el acumulado del año). Todas las esloras y subsectores de barcos de recreo se ven afectadas de forma acusada y el alquiler de embarcaciones como opción de turismo en auge hasta febrero cae hasta un -79% en el mes de abril y un -42,9% en el acumulado del año.

Son los datos recogidos en el Informe del mercado de embarcaciones de recreo correspondiente al período enero-abril de 2020, editado por ANEN a partir de los datos facilitados por la Dirección General de la Marina Mercante.

El sector está en peligro, las pérdidas acumuladas en los meses de marzo y abril, justo cuando comienza la temporada náutica, nos hacen visualizar un escenario como el que vivimos durante la crisis del 2008 en el que cerca del 70% del tejido empresarial del sector se perdió, con la consecuente pérdida de empleo y productividad”, asegura Carlos Sanlorenzo, secretario general de la patronal ANEN.

Para atajar cuanto antes esta situación y evitar la pérdida del empleo que generan las actividades náuticas (construcción de embarcaciones de recreo, instalaciones náutico-deportivas, alquiler de barcos, mantenimiento y reparación, escuelas náuticas, servicios de consultoría y otros, etc.), el sector náutico, bajo el paraguas de la patronal ANEN, solicita al Gobierno de forma prioritaria, medidas fiscales para incentivar el consumo de la náutica de recreo como actividad de turismo.

La náutica de recreo forma parte de las actividades de turismo y ocio, por ello pedimos, que se nos equipare con sectores como el de la hostelería, restauración, acampamento, balnearios, etc., y se aplique la reducción del IVA al 10% con carácter general a toda actividad náutica”, reclama el secretario general de ANEN. “La práctica de actividades náuticas, que se disfrutan al aire libre, ofrece condiciones de seguridad e higiene en consonancia con los requisitos que exigen las autoridades sanitarias en estos momentos. No podemos perder esta oportunidad de impulsar el turismo - uno de los sectores que mayor riqueza generan el España- desde la náutica, y para ello hay que activar el consumo con incentivos fiscales, como lo han hecho nuestros competidores como Italia, sin ir más lejos”, continúa.

Además de esta reducción del IVA general para las actividades náuticas, desde el sector se solicitan otros apoyos a las instalaciones náutico-deportivas (puertos deportivos, marinas y clubes náuticos) como son la reducción, exención o bonificación de las tasas, así como la aplicación de una tributación acorde con una actividad directamente vinculada con el turismo como es la que desarrollan estas instalaciones.

Todas las esloras caen en el acumulado del año (enero-abril). Las matriculaciones de embarcaciones desde 6 hasta 8 metros (representan el 85,20% del mercado) caen de media un 39%.

Por tipología de embarcaciones, la mayor caída la experimentan las matriculaciones de embarcaciones neumáticas semirrígidas (-50,2%), seguidas de barcos a motor (-40,7%) y neumáticas plegables (-40,4%).

El mercado de alquiler, el mercado que mejor comportamiento registraba hasta febrero, se desploma en abril con una caída del -79% y del -42,9% en el acumulado del año. Las matriculaciones de embarcaciones para uso de alquiler bajan de las 385 registradas entre enero y abril de 2019, a las 220 efectuadas en el mismo período de 2020.

viernes, 8 de mayo de 2020

La náutica de recreo, una propuesta segura para las vacaciones en época de COVID 19


Foto. El sector náutico quiere facilitar a todos los operadores de la náutica de recreo la adaptación de sus procesos de higienización de instalaciones.

La náutica de recreo ha comenzado este lunes la desescalada para el desarrollo de las primeras actividades individuales (vela deportiva no profesional) y visitas de los propietarios a sus barcos, de acuerdo con las limitaciones geográficas y horarias, a fin de comprobar el estado de las embarcaciones.  A partir de la fase 1, los aficionados ya podrán salir a navegar, de forma gradual, en grupos reducidos con las limitaciones y restricciones que determinen las administraciones competentes y con el cumplimiento estricto de las indicaciones de las autoridades sanitarias.

En este escenario y con el objetivo de garantizar al máximo la prevención y protección, tanto de los trabajadores que desempeñan sus tareas en las empresas del sector náutico e instalaciones náutico-deportivas como de los usuarios de la náutica de recreo, las principales asociaciones del sector -CEACNA (Confederación Española de Clubes Náuticos), ANEN (Asociación Nacional de Empresas Náuticas), AEGY (Asociación Española de Grandes Yates), ANAVRE (Asociación de Navegantes de Recreo)- han diseñado un protocolo propio que desean compartir con sus empresas asociadas, con el sector náutico empresarial, operadores de puertos deportivos, clubes náuticos y usuarios.

Este protocolo marco del sector náutico, compatible con el que está elaborando el ICTE (Instituto para la Calidad Turística Española) por encargo de la Secretaría de Estado de Turismo, para el sector náutico-turístico, con la participación de las asociaciones sectoriales indicadas supone un punto de partida, y su contenido deberá adaptarse a las instrucciones sanitarias que, en función de la evolución de la pandemia, dictaminen las autoridades. Las actualizaciones del mismo se comunicarán en las páginas web de las asociaciones que lo suscriben.

Con su difusión, el sector náutico quiere facilitar a todos los operadores de la náutica de recreo la adaptación de sus procesos de higienización de instalaciones, la protección de sus trabajadores y también ofrecer a los usuarios información y recomendaciones para que puedan conocer con antelación normas básicas de comportamiento cuando acudan a las instalaciones y a las embarcaciones.

Para ello, se han incluido en el documento ejemplos de material informativo y cartelería recomendada, para su exposición en establecimientos e instalaciones náuticas.

El protocolo también incluye recomendaciones para empresas de alquiler de embarcaciones, buques y artefactos flotantes y de playa,  escuelas de deportes náuticos y actividades náuticas, así como establecimientos para la venta y comercialización de embarcaciones y su equipamiento.